¿Sientes que no avanzas en la vida? 7 cosas que puedes hacer

Siento que no avanzo en la vida: 7 cosas que puedes hacer

Hay temporadas en las que te levantas, cumples con tus pendientes, llegas a casa… y al final del día te queda una sensación difícil de explicar: sientes que no avanzas en la vida. Que los meses pasan, que otros parecen ir más rápido y que tú sigues en el mismo lugar.

Si te estás sintiendo así, quiero decirte dos cosas. La primera: es mucho más común de lo que imaginas; en mis sesiones de coaching es una de las inquietudes que más escucho. La segunda: esa sensación no es una sentencia, es una señal. Y como toda señal, trae información valiosa si aprendes a leerla.

¿Por qué sentimos que no avanzamos?

Casi nunca es una sola causa. Estas son las que más encuentro:

  • Nos comparamos. Vemos los logros de otros, muchas veces en redes sociales, y los medimos contra nuestro día a día, con todo y sus tropiezos. Es una comparación injusta.
  • No sabemos con claridad hacia dónde vamos. Es difícil sentir que avanzas si no has definido qué significa avanzar para ti.
  • Repetimos una historia sobre nosotros mismos. «Yo siempre empiezo y no termino», «a mí no me toca», «ya es tarde». Las contamos tantas veces que parecen verdad.
  • El miedo nos detiene. Sabemos lo que queremos hacer, pero no nos atrevemos, y la inacción se disfraza de «todavía no es el momento».
  • Estamos agotados. A veces no es falta de rumbo, sino de energía: hemos dado tanto que ya no queda espacio para lo nuestro.

Primero: separa los hechos de las interpretaciones

En el coaching ontológico distinguimos entre hechos y juicios. «Tengo 35 años y sigo en el mismo puesto» es un hecho. «No avanzo en la vida» es un juicio: una interpretación que hacemos sobre ese hecho. Los juicios no son ni verdaderos ni falsos; son más o menos útiles, y pueden revisarse.

Por eso, antes de buscar soluciones, vale la pena hacerte algunas preguntas:

  • ¿En qué área de mi vida siento que no avanzo? ¿En todas, o en una en particular?
  • ¿Comparado con qué o con quién?
  • ¿Según quién debería estar más lejos? ¿Según yo, mi familia, la sociedad?

Muchas veces descubrimos que la sensación viene de un área concreta, o de una expectativa que ni siquiera era nuestra. Y eso ya cambia todo.

7 cosas que puedes hacer cuando sientes que no avanzas

1. Deja de compararte (al menos por un tiempo)

Cada persona tiene su propio ritmo y su propio camino. Si notas que las redes sociales alimentan esa sensación, date unos días de descanso y observa cómo te sientes. La única comparación útil es contigo mismo: ¿quién eras hace un año y quién eres hoy?

2. Define qué significa avanzar para ti

«Quiero estar mejor» es demasiado vago para guiarte. Elige un área y escribe una meta concreta: específica, medible, alcanzable, realista y con fecha. No tiene que ser enorme; tiene que ser tuya.

3. Haz un inventario de lo que sí has logrado

Toma una hoja y anota lo que has resuelto, aprendido o superado en los últimos años, incluidos los logros pequeños. Solemos celebrar solo las grandes metas y olvidamos todo lo que construimos en el camino. Te vas a sorprender.

4. Identifica la historia que te repites

Escucha cómo hablas de ti mismo. Si encuentras frases como «yo nunca…» o «a mí siempre…», detente y pregúntate: ¿esto es un hecho o una historia? ¿Qué pasaría si me contara otra? Las historias que nos contamos son como un código que nosotros mismos escribimos, y por eso mismo se pueden reescribir.

5. Pregúntate qué temes perder

El miedo aparece cuando interpretamos que podemos perder algo: estabilidad, aprobación, tiempo, dinero. Ponerle nombre te permite evaluarlo. Y luego hazte la pregunta contraria: ¿qué estoy perdiendo por no atreverme? A veces eso pesa mucho más.

6. Da un paso pequeño, hoy

No necesitas un plan perfecto para empezar. Necesitas una acción. Una llamada, inscribirte a un curso, escribir la primera página, tener esa conversación pendiente. El movimiento genera claridad; la espera, casi nunca.

7. No lo hagas solo

Comparte lo que sientes con alguien de confianza, busca personas que estén en el camino que te interesa o trabaja con un coach. Muchas veces no avanzamos porque no podemos ver nuestros propios puntos ciegos, y una buena conversación, con las preguntas correctas, nos ayuda a verlos.

Cuando no es solo estancamiento

Sentirse estancado de vez en cuando es parte de la vida. Pero si además llevas semanas sintiendo tristeza profunda, perdiste el interés en cosas que antes disfrutabas, duermes mucho o muy poco, o sientes que nada tiene sentido, es importante que busques la ayuda de un profesional de la salud mental. No es debilidad: es cuidarte.

Preguntas para reflexionar

Te dejo algunas preguntas para que las respondas con calma, de preferencia por escrito:

  • Si dentro de un año sintiera que avancé, ¿qué habría cambiado?
  • ¿Qué es lo que más quiero y todavía no me he permitido intentar?
  • ¿Qué historia sobre mí estoy listo para dejar de contar?
  • ¿Cuál es el paso más pequeño que puedo dar mañana?

Sentir que no avanzas puede ser el principio de algo nuevo: la invitación a detenerte, mirarte con honestidad y elegir hacia dónde quieres ir. No tienes que tener todas las respuestas hoy. Solo tienes que dar el siguiente paso.

Si quieres acompañamiento en ese proceso, escríbeme y agendamos tu primera sesión de coaching gratuita.

Antonio Gómez
Coach Ontológico

Las preguntas poderosas de hoy

Hola, hoy iniciamos una nueva sección que nos invita a reflexionar. No solo se trata de compartir conocimientos: también queremos invitarte a mirar hacia dentro, y sabemos que las preguntas son llaves que abren puertas y nos ayudan a conocernos mejor. Por eso en esta sección te regalaremos «las preguntas poderosas de hoy», que acompañarán un tema y te ayudarán a descubrir cómo te sientes frente a él.

¿Qué es una pregunta poderosa?

En el coaching ontológico, una pregunta poderosa no busca una respuesta correcta. Busca que te detengas, que mires una situación desde otro ángulo y que descubras algo que antes no estabas viendo. Muchas veces tenemos respuestas para todo, pero preguntas para nada. Y cuando cambia la pregunta, cambia lo que eres capaz de ver.

Las preguntas poderosas de hoy

Empezamos con algo sencillo. Si en algún momento te sientes intranquilo, triste, enojado, ansioso o desanimado por algo que sucedió hace poco, hazte estas preguntas:

  1. ¿Por qué crees que este evento te hace sentir así?
  2. ¿Qué emoción sientes, con qué fuerza, y hasta cuándo te parece justo llevarla?
  3. ¿Se resuelve algo manteniéndote en ese estado, o solo te detiene?
  4. ¿Qué puedes aprender de esto y qué necesitas hacer para avanzar, sin quedarte ahí ni regresar al mismo lugar?

Cómo usarlas

Dedícales unos minutos en un momento tranquilo. Escribir tus respuestas ayuda mucho: lo que está en papel se ve con más claridad que lo que da vueltas en la cabeza. No hay respuestas buenas ni malas; la respuesta es para ti, así que date permiso de tener una charla honesta contigo mismo.

Recuerda que el evento que vivas no lo puedes cambiar, pero sí la interpretación que haces de él y el tiempo que decides quedarte en esa emoción.

Si lo deseas, comparte en los comentarios a qué reflexión llegaste con tus respuestas.

La Píldora Roja – 5 de Noviembre del 2024

La Píldora Roja – 5 de noviembre de 2024

Hoy participé en el programa La Píldora Roja de Despierta TV, conducido por Antonio Cortés, donde platicamos sobre el enojo: sus causas, sus consecuencias y cómo manejarlo. El tema del día: «Todo aquel que tiene la facultad de enojarte, te domina».

¿De dónde viene el enojo?

El enojo tiene una parte natural, ligada a nuestros mecanismos de defensa: igual que el gato que se eriza, nuestro cuerpo reacciona ante una amenaza. Pero casi siempre lo que lo detona en la vida diaria es otra cosa: la distancia entre nuestras expectativas y la realidad. Cuando las cosas no salen como creemos que «deberían» ser (el tráfico, la pareja, los hijos, el trabajo), aparece una sensación de injusticia y, con ella, la ira.

Por eso el primer paso es cuestionar nuestras expectativas: ¿lo que esperaba era realista? ¿Qué tanto depende realmente de mí?

El enojo como herramienta (y por qué no funciona)

Muchas veces aprendemos a usar el enojo para conseguir algo: que el otro cambie, que nos obedezca, que «se dé cuenta». Lo vemos en la pareja, con los hijos adolescentes, en el trabajo y hasta en los discursos políticos. Ante un ataque solo hay tres reacciones posibles: huir, someterse o contraatacar. Y ninguna resuelve el problema de fondo.

Además, el enojo es como un carbón encendido: entre más le soplas, más te quema por dentro. Quien más sufre el enojo es quien lo carga, y eso termina afectando la salud, las relaciones y las decisiones que tomamos.

Claves para manejar el enojo

  • Reconócelo. No se trata de negar que te enojas, sino de darte cuenta cuando ya te está gobernando.
  • Hazte la pregunta: ¿qué tanto me tengo que enojar por esto, y durante cuánto tiempo? ¿Vale la pena echar a perder mi día?
  • Controlar no es reprimir. Reprimir el enojo también daña; se trata de cuestionarlo y comprender por qué te sientes así.
  • Comunica en lugar de suponer. Gran parte del enojo nace de suposiciones y de actuar en consecuencia sin preguntar.
  • Hazte responsable. El enojo no justifica nuestros actos: «exploté» no es excusa.
  • Pide ayuda si el enojo ya se salió de control: un terapeuta, un grupo, un mentor o alguien de confianza.

Dale play al programa completo y cuéntame en los comentarios: ¿qué es lo que más te hace enojar y cómo lo manejas?

Participación en el programa La Píldora Roja

Participación en el programa La Píldora Roja

El 1 de octubre del 2024 participé en el programa La Píldora Roja de Despierta TV, en el capítulo «La vida es un funeral, pero al menos hay café gratis». El tema: positivismo tóxico vs. realismo. ¿De qué lado estás tú?

Me tocó el papel del invitado «realista», frente a Liliana, maestra de yoga y meditación, que llevó la voz del optimismo. Ahí compartí un poco de la manera en que vivo y tomo mis decisiones.

Pídete un deseo… y cúmplelo

Mi postura es sencilla: no se trata de ser negativo, sino de no dejarle todo a la esperanza, al destino o al «pensamiento mágico». Decretar algo sin moverte del sillón no produce resultados. Las acciones que tomas, o las que dejas de tomar, son las que determinan qué tanto te acercas a lo que quieres.

Lo que platicamos

  • El positivismo exagerado también esconde algo: puede evitar la reflexión y el quiebre que necesitamos para cambiar conductas.
  • Cuestiona tus expectativas: antes de perseguir una meta, pregúntate qué tan real y alcanzable es en tu contexto.
  • Hay cosas que no dependen de ti, como que los demás cambien. Aceptarlo te quita un gran peso de encima.
  • «Bienaventurado el que nada espera, porque nunca será defraudado»: soltar la expectativa permite vivir más ligero y con menos preocupación.
  • Las herramientas funcionan (la meditación, la terapia, la fe de cada quien), siempre que no sustituyan la acción y la congruencia.

Al final coincidimos en más cosas de las que esperábamos: los extremos nunca son buenos. Dale play a la conversación y cuéntame en los comentarios: ¿te consideras optimista, realista o un poco de ambos?

¿Estás listo para iniciar un proceso de Coaching?

¿Estás listo para iniciar un proceso de Coaching?

Hay momentos en la vida en los que sabemos que algo tiene que cambiar, pero no tenemos claro por dónde empezar. Tal vez es tu trabajo, tu negocio, tus relaciones o simplemente la sensación de que puedes dar más. Si te identificas, quizá sea el momento de iniciar un proceso de coaching.

¿Qué es un proceso de coaching?

El coaching es una conversación con un propósito: acompañarte a ver lo que hoy no estás viendo. No te digo qué hacer. Te ayudo a hacerte mejores preguntas, a encontrar tus propias respuestas y a pasar a la acción con compromiso.

Señales de que estás listo

  • Tienes una meta clara (o quieres descubrirla) y no has logrado avanzar por tu cuenta.
  • Estás dispuesto a mirarte con honestidad y salir de tu zona de confort.
  • Quieres resultados distintos y entiendes que eso requiere acciones distintas.
  • Puedes comprometer tiempo y energía en tu propio crecimiento.

¿Cómo es un proceso de coaching?

Cada proceso es distinto, pero en general sigue estos pasos:

  1. Sesión inicial. Nos conocemos, platicamos sobre lo que te inquieta y vemos si el coaching es lo que necesitas en este momento.
  2. Definimos tu objetivo. Ponemos en palabras qué quieres lograr y cómo te darás cuenta de que lo lograste.
  3. Sesiones de trabajo. Conversaciones de alrededor de una hora, con una frecuencia que acordamos juntos, donde exploramos tus creencias, tus emociones y tus formas de actuar.
  4. Acción entre sesiones. Aquí ocurre el cambio real: cada sesión termina con acciones concretas que tú eliges y te comprometes a llevar a cabo.
  5. Cierre. Revisamos juntos lo que lograste, lo que aprendiste y cómo vas a seguir por tu cuenta.

Lo que el coaching no es

  • No es terapia. Si estás atravesando una depresión, una crisis o cualquier tema de salud mental, lo indicado es acudir con un psicólogo o un médico. El coaching puede acompañar, pero no sustituye ese apoyo.
  • No es dar consejos. No te voy a decir qué hacer con tu vida. Mi trabajo es hacerte preguntas que te ayuden a encontrar tus propias respuestas.
  • No es magia. Los resultados dependen de tu compromiso y de las acciones que decidas tomar.

Hazte estas preguntas

Antes de empezar, responde con honestidad. Si a la mayoría les dices que sí, estás en un buen momento para iniciar:

  • ¿Estoy dispuesto a explorar nuevas maneras de hacer las cosas, aunque dude de su efectividad?
  • ¿Estoy dispuesto a comprometerme y realizar las acciones que acordemos?
  • ¿Estoy dispuesto a pagar los precios que implica cambiar, en lo personal, en lo laboral o en mi entorno?
  • ¿Voy a compartir con sinceridad lo que pienso y siento?
  • ¿De verdad deseo ponerme en acción, y no solo que me escuchen?
  • ¿Quiero disfrutar el proceso?
  • ¿Acepto que es un proceso progresivo y que los resultados dependen de mi compromiso?

Estas preguntas formaron parte de un artículo que publiqué en el periódico Novedades de Quintana Roo en 2016.

Empieza con una sesión gratuita

Si marcaste al menos una de estas señales, te invito a conocernos. Llena el siguiente formulario y agendamos una sesión de coaching gratuita para explorar juntos qué quieres lograr y cómo puedo acompañarte.