El 1 de octubre del 2024 participé en el programa La Píldora Roja de Despierta TV, en el capítulo «La vida es un funeral, pero al menos hay café gratis». El tema: positivismo tóxico vs. realismo. ¿De qué lado estás tú?
Me tocó el papel del invitado «realista», frente a Liliana, maestra de yoga y meditación, que llevó la voz del optimismo. Ahí compartí un poco de la manera en que vivo y tomo mis decisiones.
Pídete un deseo… y cúmplelo
Mi postura es sencilla: no se trata de ser negativo, sino de no dejarle todo a la esperanza, al destino o al «pensamiento mágico». Decretar algo sin moverte del sillón no produce resultados. Las acciones que tomas, o las que dejas de tomar, son las que determinan qué tanto te acercas a lo que quieres.
Lo que platicamos
- El positivismo exagerado también esconde algo: puede evitar la reflexión y el quiebre que necesitamos para cambiar conductas.
- Cuestiona tus expectativas: antes de perseguir una meta, pregúntate qué tan real y alcanzable es en tu contexto.
- Hay cosas que no dependen de ti, como que los demás cambien. Aceptarlo te quita un gran peso de encima.
- «Bienaventurado el que nada espera, porque nunca será defraudado»: soltar la expectativa permite vivir más ligero y con menos preocupación.
- Las herramientas funcionan (la meditación, la terapia, la fe de cada quien), siempre que no sustituyan la acción y la congruencia.
Al final coincidimos en más cosas de las que esperábamos: los extremos nunca son buenos. Dale play a la conversación y cuéntame en los comentarios: ¿te consideras optimista, realista o un poco de ambos?