
El viernes 27 de mayo del 2016 participé en el programa Mesa Redonda de OM Radio Cancún, conducido por mi amigo Sarú Zillaca, donde especialistas en diversas disciplinas holísticas, de salud y de bienestar tratamos un mismo tema desde distintos puntos de vista. El tema del día: los miedos.
Este programa se transmite el último viernes de cada mes por https://www.omradiocancun.com.mx.
Aquí te dejo la grabación para que escuches este interesante programa:
¿Qué es el miedo?
Biológicamente, el miedo es un sistema de alerta, como los sensores de humo de una oficina que activan los rociadores cuando detectan fuego. Nuestros sensores son los ojos, los oídos, el olfato; cuando perciben una amenaza, el cuerpo se prepara para huir, enfrentar o someterse: se acelera el corazón, se dilatan las pupilas y se eriza la piel.
Hay miedos primitivos, como a las alturas o a los ruidos muy fuertes, que nos protegen de perder la vida. Pero la mayoría de nuestros miedos son aprendidos: nos los heredan la familia, la cultura, la religión o la televisión. En la costa mucha gente no sabe nadar porque crece escuchando historias de ahogados; en otros países se comen las cucarachas que aquí nos dan asco.
El miedo como posible tristeza
Desde el coaching ontológico, el miedo es una sensación de posible tristeza: el temor a perder algo, ya sea la vida, la casa, la imagen o el cariño de alguien. Muchas veces no le tenemos miedo a la cosa, sino al miedo que creemos que vamos a sentir.
Y en lo personal, compartí cuál es mi miedo más grande desde que soy papá: perder a mis hijos.
No se trata de «enfrentar» el miedo, sino de analizarlo
Es un paradigma pensar que para superar un miedo hay que enfrentarlo a como dé lugar. Lo que propongo es analizar tres puntos:
- ¿Qué me amenaza? ¿La amenaza es real o la estoy imaginando?
- ¿Qué voy a perder si me enfrento a ella? Si la chica que me gusta me rechaza, ¿de verdad pierdo algo?
- ¿Qué habilidades necesito para enfrentarla? Quien no sabe nadar no necesita «vencer su miedo al agua»; necesita aprender a nadar.
Sentimos miedo cuando creemos que la amenaza es más grande que nuestras habilidades. Por eso, al crecer nuestras habilidades, la amenaza se hace más pequeña.
Ojo: el alcohol u otras sustancias no te quitan el miedo; solo desconectan tus sensores y te ponen en más peligro.
Conclusión
Tener miedo no te hace cobarde: es tu cuerpo avisándote algo. Cuando detectes un miedo, pregúntate qué te está avisando, a qué te estás enfrentando y con qué habilidades cuentas. Y como cerramos el programa: si tienes miedo de hacer algo, no importa, hazlo con miedo.
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